sábado, 12 de agosto de 2017

LOS QUERUBINES EN EL SANTÍSIMO


Escrito por Brígido Marquina (pastor y poeta de la Iglesia Universitaria)

La Iglesia católica arguye, cuando se le acusa de idolatría por el culto a las estatuas, que Dios mandó a hacer imágenes:


Éxodo 25:17-22


Harás asimismo un propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. Harás, además, dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio: haz el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro. Los querubines formarán un cuerpo con el propiciatorio, en sus dos extremos. Estarán con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el propiciatorio. Pondrás el propiciatorio encima del arca; y pondrás dentro del arca el Testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas.

A la larga no explican si Dios se contradijo o no, ya que siempre ordenó no adorar ídolos:

Éxodo 20:4, 5 

No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian.

Salmos 115:4-8 

Plata y oro son sus ídolos, obra de la mano del hombre. Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen, tienen nariz y no huelen. Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, tienen garganta sin voz. ¡Sean como ellos los que los hacen, los que en ellos ponen su confianza! 

El propiciatorio anuncia el sacrificio de Cristo y los dos ángeles, la mediación angelical y el pacto de la Ley de Moisés y su final:

Romanos 10:4 

Porque el fin de la ley es Cristo, para justificación de todo creyente. 

Hebreos 7:18, 19 

De este modo queda abrogado el precepto precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad, ya que la Ley no llevó nada a la perfección, como introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios. 

Gálatas 3:19 

Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador. 

En ningún momento esos dos querubines estaban en el lugar santísimo como objetos de adoración, ni abiertos al pueblo para que este les rindiera culto, donde solo entraba el Sumo Sacerdote una vez al año. Cuando Yahshua resucita se cumple el plan de Dios anunciado en la Ley:

Juan 20:11, 12 

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Yahshua, uno a la cabecera y otro a los pies. 


Con respecto al Nejustán, que citan los católicos para plagar de ídolos su culto, la serpiente de bronce, tampoco fue levantada como objeto sustitutivo de adoración a la divinidad y el mismo rey Ezequías cuando vio esa aberración la destruyó:

2Reyes 18:1-4 

En el año tercero de Oseas, hijo de Elá, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Ajaz, rey de Judá. Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar y reinó veintinueve años en Jerusalén. Su madre se llamaba Abía, hija de Zacarías. Hizo lo recto a los ojos de Yahvé, exactamente como David, su padre. Él fue quien retiró los santuarios, derribó las estelas y cortó los cipos sagrados. Hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues hasta entonces los israelitas habían quemado incienso en su honor; la llamaban Nejustán. 

Los curas deberían hacer lo mismo que Ezequías para agradar a Dios y destruir esos ídolos y no haberlos multiplicado para hacer tropezar al pueblo, que por falta de conocimiento se inclina a la idolatría. Ezequías era un hombre de Dios y si hubiese pensado como católico no hubiera destruido el nejustán. El problema de la iglesia católica es que se hizo apóstata por haberle dado cabida a los cultos paganos, estableciendo un sincretismo de creencias, con un panteón de dioses, el culto a los muertos y a la diosa de los cielos (María-Isis). Como agravante el Papa ahora saltó la talanquera, como lo había planificado el secretismo apoderado de esa iglesia apóstata, presentando sofismas, aberraciones y alguna que otra verdad de la Escritura, para justificar una supuesta “renovación” de esa institución otrora cristiana. Es hora de derrumbar y construir, acabar con ese castillo de arena y edificar uno sobre la roca Yahshua.

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